- El salario quedará fijado en 580 euros hasta 2016, 511 para los menores de 25 años
- La edad de jubilación pasa de 65 a 67 años
- Se iniciará el proceso para despedir a funcionarios
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Manifestación convocada por los sindicatos griegos en la huelga general. Foto: Efe |
La congelación del salario mínimo durante cuatro años es
una de las medidas de mayor impacto social dentro del nuevo plan de
austeridad que el Parlamento griego tiene previsto aprobar en la noche
del miércoles. La medida estará en vigor hasta 2016 y dejará el salario
fijado en 580 euros al mes, y 511 para los menores de 25 años. En
febrero de este año, el salario mínimo fue reducido en cerca de 200
euros.
En la tarde del miércoles, decenas de miles de
personas se han concentrado en la plaza Syntagma de Atenas frente al
Parlamento. Es la culminación de la huelga general de 48 horas que se
inició el martes y que ha sido convocada por los dos mayores sindicatos
del país.
El plan de austeridad,
impuesto por la troika para que Grecia continúe recibiendo financiación
de la UE y el FMI, vuelve a aumentar la edad de jubilación, que pasa de
65 a 67 años. En 2010 se amplió de 60 a 65 años. La ampliación entrará
en vigor el 1 de enero, por lo que es probable que se produzca un
aumento de jubilaciones en los dos últimos meses del año.
No se librarán de los recortes en las pensiones. Se reducirán en un 5%
las que van de 1.000 a 1.500 euros mensuales, un 10% las que abonan
entre 1.500 y 2.000, y un 15% las superiores a 2.000 euros.
Por primera vez, los denominados "salarios especiales" en el sector
público sufrirán recortes significativos. Militares, policías, médicos y
jueces cobrarán entre un 2% y un 30% menos en una amplia escala en la
que los más perjudicados serán los jueces, con los sueldos más altos.
También habrá descensos salariales generalizados en las empresas
públicas con recortes superiores al 30% y un salario máximo para los
puestos más importantes de 1.900 euros al mes.
El
plan de austeridad abre la puerta a los despidos en el sector público,
motivo de frecuentes presiones por parte de la troika y de promesas del
Gobierno griego que nunca llegaron a cumplirse. 2.000 funcionarios serán
apartados de sus puestos y enviados a su casa. Durante un año,
recibirán el 75% de su salario. So no se les encuentra otro puesto
disponible, cosa poco probable, serán despedidos definitivamente. Cada
tres meses, 6.250 funcionarios pasarán por el mismo proces, según
informa el diario Ekathimerini.
La nueva legislación
aprobará la desregularización de 14 profesiones, entre ellas las de
abogados e ingenieros. Se pondrá en marcha la liberalización de horarios
comerciales, que permitirá abrir los domingos.
El
Gobierno cree que tendrá los votos necesarios para aprobar el plan de
austeridad, aunque hay dudas sobre el número de diputados del Pasok que
romperán la disciplina yo votarán contra el Gobierno. El tercer socio en
el Gobierno de coalición, Izquierda Democrática, se opone a los nuevos
recortes, pero ha aceptado abstenerse y no unir sus votos a los de la
oposición.
Una carta de suicidio
"Cuanto más se analizan las implicaciones de lo que se pide a
Grecia, más parece una carta de suicidio que un plan de recuperación",
dice el periodista griego Nick Malkoutzis, director adjunto de la edición en inglés de Ekathimerini.
"Como
caravanas de camellos que atraviesan el desierto con la esperanza de
que su guía les conduzca a un lugar con agua, cada Gobierno ha
presentado proyectos de ley en el Parlamento con legislación pactada con
la troika y con la promesa de que serán la clave de la salvación. Cada
vez que se han aprobado se ha dividido a la Cámara y la sociedad
griegas, los fundamentos económicos se han deteriorado y los niveles de
tolerancia de la sociedad se han visto erosionados. La esperanza de la
caravana de encontrar el oasis se ha convertido en polvo".
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