martes, 5 de junio de 2012

El error Roig

Por Antonio Miguel Carmona

El presidente y dueño de Mercadona, Juan Roig, ha añadido una ocurrencia más al sumatorio de dislates, de los unos y de los otros, acerca del rescate español y, por si fuera poco, de nuevo sobre la capacidad de trabajo de los españoles tan acostumbrados, según el falso tópico, a dormir la siesta.
Juan Roig tomó los micrófonos de Radio Nacional de España y, como tantos otros empresarios de éxito transformados en iconos por los medios de comunicación, se despacha a soltar todas las barbaridades que pueden acabar ocurriéndosele. Como por ejemplo decir que España será intervenida si los españoles no trabajan más (sic).
España es el tercer país de la OCDE en el que más horas trabajan los trabajadores. El reciente estudio Society at a glance 2011 reconoce que sólo Austria, Portugal y Suecia están por delante de nosotros. España le dedica una media de 4,6 horas remuneradas al día por trabajador, mientras que Alemania destina 3,75. Es decir que el tópico nace de una incultura económica profunda aderezada por una estruendosa falta de fe en nosotros mismos.
Otra cosa bien distinta es que nuestro nivel de productividad sea menor, cuestión que añade Roig mezclando churras con merinas y sin retirar la anterior afirmación. Otra cosa, cierto, es que los españoles tengan menos capital (bienes producidos que sirven para producir) en su puesto de trabajo, menos tecnología y menos formación (no mucha menos) que los alemanas.
Mezclar esto con el rescate, faltando además a la verdad, sólo puede darse en el supuesto caso de que uno se crea un icono que puede hablar de todo. El principal mal de España para ser rescatada es que somos incapaces de exportar más que importar, generando un déficit corriente de -40.000 millones de euros (ha llegado a estar a -90.000 hace escasos años), de tal forma que esta diferencia nos la tienen que prestar a tipos poco reconocibles.
¿Y por qué tenemos un déficit corriente y una productividad baja? Porque tenemos aún un sector empresarial pequeño, reducido, en el que montar una empresa es toda una aventura, sin apenas intensidad tecnológica y mucho menos orientación exportadora. Necesitamos nuevos emprendedores porque apenas podemos confiar en los vetustos grandes empresarios.
Casi uno ni se atreve a meterse con un empresario de tanto éxito como Juan Roig. Empresario cuya expansión es digna de todo elogio, salvo, quizás, algunas críticas que no vale la pena poner encima de la mesa cuando estamos hablando de rescates. Mercadona tiene unas fuertes capacidades y, contando más con los trabajadores, posee un futuro muy prometedor. Pero, ¡ay cuando estos grandes empresarios se creen iconos!
Grandes e incapaces de frenar el déficit corriente, invertir en capital (valga la redundancia), en formación, en tecnología. Capaces de salir al exterior donde todo es más difícil y concurrencial. No es culpa de los trabajadores, señor Roig, es culpa de los líderes, como usted, empresarios de éxito que aplaudimos desde estas páginas, capaces, sin embargo, de disparatar cuando pasan de ser hombres y mujeres del comercio... a ser iconos en los medios.

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